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martes, 10 de marzo de 2009

ENTREVISTA A MIGUEL CADAVIECO / DIARIO MONTAÑES/ 15 - 06 -08
















ENTREVISTA A MIGUEL CADAVIECO, RABELISTA E IMPROVISADOR DE COPLAS.
Entrevista al rabelista Miguel Cadavieco, que apareció en el Diario Montañés el domingo 15 de junio de 2008.
MIGUEL CADAVIECO RABELISTA E IMPROVISADOR DE COPLAS

«Improviso cuartetas y décimas sobre la marcha y las canto al momento»

No es un trovador que recita poesía sin música y necesita el rabel para acompañar sus estrofas. El valle de Polaciones fue la cuna de este arte, pero ahora sólo quedan 'El Chaval de Cobejo' y él Rabelista y juglar imprescindible en el resurgir de la musica tradicional en Cantabria. Destaca su amplio repertorio que abarca romances, jotas, tonadas, bailes a lo pesao y a lo ligero y su capacidad para la improvisación. Alumno aventajado de Chema Puente, actualmente Miguel Cadavieco imparte clases de rabel en la Escuela de Folclore de Colindres. Ha recorrido con su instrumento la geografía regional y ha participado en diversos encuentros de improvisadores en la Península Ibérica y en el extranjero, en concreto en Argentina y Uruguay. Cadavieco, que ha retado a los invencibles repentistas cubanos, es un ejemplo de cosmopolitismo en la música popular de Cantabria. Se trata de un personaje singular, posiblemente único.

-No lo niegue, hacía rimas burlonas a sus profesores más bordes.

-Ya de chaval tenía ese don. Hacía rimas en la escuela a algún profesor, pero también a compañeros de clase. Siempre lo hacía de buen rollo.

-¿Qué diferencia existe entre el improvisador y el trovador?

-La diferencia radica en que el trovador escribe su poesía y luego la recita como hacen Cachimbo y El Cartero de Correpoco. El improvisador compone sobre la marcha y lo canta en el momento, siempre acompañado del sonido de un rabel. El trovador lo hace sin música.

-¿Alguna técnica?

-Utilizo cuatro versos y la décima espinela que ha llegado hasta Cuba, Puerto Rico, Panamá y Argentina. Chuchi García Preciados me explicó que la improvisación de coplas se hacía en el valle de Polaciones y allí se retaban uno a otros. Hoy en día sólo quedamos 'El Chaval de Cobejo' y yo.

-Es parecido a los bertsolaris vascos, pero de manera musicalizada porque canta los versos y se acompaña del rabel.

-Sí, esa es la diferencia. Con quien tenemos más puntos en común es con los repentistas cubanos, los payadores argentinos, los troveros de Almería y las cuadrillas de Murcia. Los payadores se acompañan de una guitarra.

-¿Y con los raperos?

-Hay puntos en común, ellos con sus platos de vinilo y adaptado a la cultura urbana, y yo con el rabel.

-¿Quién le marcó para meterse de lleno en el folclore?

-Fue en 1988 después de escuchar una cinta de Chema Puente. Al día siguiente, la compré en Santander y me presenté en su casa. Él me impartió cursos de rabel en la Asociación Cultural 'Magosta' de Castañeda y en ADIC. Por eso la primera canción del disco se la dedico a él 'A Chema Puente'. Ha sido una maestro del rabel para mí y posee una voz maravillosa y profunda para cantar el romancero. Chema ha sido el 'puente' entre los viejos rabelistas y las nuevas generaciones.

-Para tocar bien se necesita mucho aprendizaje y ensayos.

-Totalmente de acuerdo. Estuve como tres años ensayando. Fue complicado tocar la jota y cantar a la vez. Pero ha merecido la pena porque desde hace siete años doy clases en la Escuela de Folclore de Colindres. Eso quiere decir que he aprendido algo (risas).

-¿Cuando comenzó a dar a conocer al público su faceta de improvisador de coplas?

-Casi al tiempo que aprendía la técnica del rabel. Eso ya lo llevaba en los genes y era adaptar las cuartetas a las canciones, en concreto al ritmo de una jota. A la décima espinela me aficioné en el Festival Internacional de Cante de Poetas y Verso Improvisado de Villanueva de Tapia, en Málaga, al que acudí durante dos años seguidos. Me invitaron por mediación de Iñaki Peña, de Radio 3, que me pinchaba en su programa. Allí me vieron los argentinos y los cubanos y me invitaron a participar en 'Juglares del Mundo' que se celebró en 2006 en Buenos Aires y Montevideo. Yo improvisaba con ellos y me adaptaba a sus instrumentos, por ejemplo una décima aplicada al punto cubano.

-¿Quién le sorprendió más?

-Los cubanos son tremendos. Empiezan los versos y ya saben como van a terminar. No hay quien pueda con ellos.

-¿Qué temas aborda?

-Los temas de actualidad, lo que está pasando. Cuando actúo en directo, el público de cada lugar me inspira bastante.

-¿A la gente le gusta el arte de la improvisación poética?

-Ya lo creo. Durante cinco o seis veranos estuve tocando en las calles de Santillana del Mar. Iba vestido con traje medieval y se formaban unos remolinos de gente que yo mismo me quedaba alucinado.

-Ha actuado mucho fuera de Cantabria.

-Durante diez años en los escenarios he actuado en toda España, menos en Galicia. He estado en las casas de Cantabria de Sevilla, Barcelona y Madrid, además de en Cáceres, Castellón, Almería, León, Palencia, Salamanca, etc. Como ya he dicho he estado también en Argentina y Uruguay. Ha funcionado mucho que me hayan oído en Radio 3, en Internet y el boca a boca.

-Es usted un caso atípico.

-Sí que lo soy. Ahora he estado en un encuentro de músicos tradicionales en Villalar de los Comuneros y en las Jornadas Medievales de Briones, en La Rioja.

-Además tiene un apellido pegadizo, que se queda.

-Bastante gente se piensa que Cadavieco es un mote, pero es mi verdadero apellido.

-¿Qué abarca además de la improvisación?

-Los romances, las coplas picarescas, las tonadas. El rabel cumple una función importante en las coplas.

-¿Toca el rabel con tres cuerdas?

-Sí porque puedes tocar más notas. El mío tiene tres cuerdas de violín y me lo fabricó Antonio Gómez, de Mirones. También hay en mi casa uno más tradicional, con cuerdas de cola de caballo, que me hizo el difunto Antonio Morante 'Quintana', de Polaciones.

-¿Quiénes han sido los más grandes rabelistas?

-Pedro Madrid, 'Quintana', Adela Gómez, Luis Gómez y Paco Sobaler.

-Todos purriegos, menos Sobaler.

-Paco Sobaler era de Campoo, como Tomás Macho, que también ha hecho una labor fundamental, pero mi escuela es la purriega.

-¿Cree que el folk cántabro ha vivido un proceso de despersonalización?

-¿Por la moda celta?

-Entre otras cosas.

-A mí me parecen bien las dos vertientes, la tradicionalista, más apegada a la música de Cantabria, y la celta, que es una imitación de lo que viene de Irlanda, Escocia e incluso Galicia. Lo celta fue una moda pero lo importante en estos grupos es que toquen bien. He seguido estos movimientos desde una prudente distancia. No es lo mismo folk que folclore.

-¿Se pagan bien las actuaciones?

-Fuera de Cantabria te valoran más. En Málaga me fueron a buscar al aeropuerto y me abrumaron con atenciones. Te pagan un dinero, viajas, conoces sitios, otras gentes y te abre la mente. Es una ayuda económica por hacer algo que te gusta, pero no se puede vivir del folclore.

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